Receptividad y carga animal: una base para usar mejor el alambrado eléctrico
Qué es la receptividad, cómo estimar la carga animal y por qué influye en el diseño de subdivisiones y esquemas de pastoreo.
Publicado el 25 de marzo de 2026. Actualizado el 14 de abril de 2026.
Diseñar subdivisiones sin mirar la receptividad del campo suele llevar a errores de manejo. La receptividad puede entenderse como la cantidad de animales que un establecimiento puede sostener sin deteriorar sus recursos forrajeros.
Receptividad no es lo mismo que carga real
Un campo puede tener una carga superior a su receptividad. En ese caso, el sistema pierde sustentabilidad y rentabilidad a largo plazo. También puede ocurrir lo contrario: una carga inferior al potencial reduce eficiencia productiva.
De qué depende
La receptividad depende, entre otros factores, de:
- Producción de forraje.
- Disponibilidad real de esa oferta.
- Categorías animales.
- Consumo individual anual.
- Índice de cosecha.
Como referencia, puede tomarse un índice de cosecha promedio del 50%, sabiendo que con un manejo más intensivo y ordenado ese aprovechamiento puede mejorar.
Qué cambia con el pastoreo rotativo
Cuando la subdivisión y la rotación están bien planteadas, se ordena el uso de las comunidades forrajeras y mejora la presión de pastoreo. Eso puede elevar el aprovechamiento del recurso y aumentar la receptividad efectiva del sistema.
Idea clave
El alambrado eléctrico permite subdividir. Pero para que esa subdivisión mejore el negocio, tiene que apoyarse en una carga animal compatible con la oferta forrajera del campo.
Fuente
Contenido elaborado a partir del boletín Pautas técnicas para la correcta instalación y uso de los alambrados eléctricos, Ediciones INTA, revisión 2023, página 15.
